Xème et XIème ARRONDISSEMENTS

París ha vuelto a ser atacada por el criminal terrorismo islámico. Según las noticias que estoy viendo ahora mismo, pasando de una TV a otra, al menos 18 personas han perdido la vida, no se sabe cuántas otras han podido ser heridas y parece ser que, en una acción coordinada en varios frentes, algunos autores de los atentados han tomado rehenes dentro de uno de los locales tiroteados.

Ciertamente, la barbarie se está instalando no sólo en las zonas del mundo donde los conflictos bélicos han tomado carta de naturaleza sino que extiende sus tentáculos hacia nuestras sociedades.

París. De nuevo París. ¿Qué tiene París para constituirse, en estos últimos años, en el epicentro de tales salvajadas? Me inquieta sobremanera que esta ciudad, en la que he estado viviendo intermitentemente durante seis años, desde 1972 a 1977, que constituía un referente cultural de primer orden para prácticamente toda la intelectualidad europea y tanto nos aportó durante los oscuros años del franquismo, se encuentre actualmente bajo el punto de mira de un terror absurdo…

Las noticias son cada vez más alarmantes. France 24 informa ahora de que hay, al menos, 26 muertos y no se sabe cuántos pueden ser los retenidos en una sala de conciertos, la Bataclan. Hablan de nuevos tiroteos, en el Xème y el XIème Arrondissements y de varias explosiones en los alrededores del Stade de France, donde se retransmitía un partido amistoso de futbol entre Francia y Alemania estando presente el Presidente Hollande, quien, según parece, ha sido evacuado del lugar por razones de seguridad.

Un tuit de un joven que estaba con su madre en el lugar de los hechos explica que “ellos han gritado Allah Akbar y han comenzado a disparar”. ¡¡Dios mío!! i24 News habla de 40 muertos como mínimo. Algunos comentaristas relacionan estos atentados con la información de que hoy ha sido abatido uno de los más sanguinarios miembros de DAESH y con el hecho de que Mosul esté a punto de ser recuperada por las fuerzas de la coalición anti islamista.

Sky News muestra imágenes del estadio atacado, con la gente en medio del césped, abrazados como queriendo protegerse entre ellos. Y de las calles, éstas vacías de gente pero llenas de policías, con las luces de las ambulancias al fondo. Todos los locales y terrazas de las zonas adyacentes están siendo evacuados y se espera una comparecencia inmediata de las máximas autoridades francesas. Como en una maldita casualidad, uno de los bares atacados está muy cerca de la sede del semanario Charlie Hebdo, donde también fueron asesinadas varias personas hace escasamente un año por publicar unas caricaturas sobre Mahoma.

Unánimemente, las televisiones hablan de ataques coordinados. Euronews afirma que hay al menos 100 rehenes en la sala de fiestas donde además han sido asesinadas 15 personas y que el número de muertos podría ser mucho mayor de los 40 que se reconocen tras los recuentos policiales en cada zona. Es viernes 13 de noviembre y puede que la fecha tenga también algún significado. ¿Cómo han podido los terroristas organizarse y coordinarse sin que nada pudiera anticipar esta masacre? Porque es evidente que no existía una alarma específica en la zona ya que, de otro modo, el Presidente Hollande no hubiera estado como espectador en el estadio, al lado de donde una persona, cargada de granadas, se ha inmolado llevándose consigo también la vida de otras.

La policía ordena a gritos que la gente se aleje de las zonas acordonadas. No se sabe si pueden darse otros ataques, si hay otros terroristas cerca. También se está evacuando el estadio, donde la gente, buscando mayor seguridad en el centro del campo hablan con gesto grave por sus teléfonos móviles. Euronews relata que los heridos se cuentan por decenas, que los servicios sanitarios no dan abasto para prestar los debidos auxilios y reconoce que las armas automáticas utilizadas son de gran calibre.

La CNN contabiliza ya 60 fallecidos y muestra las condolencias de los principales líderes políticos, Cameron, Obama, Merkel, Renzi, el Gobierno español… TVE, en el programa 24 Horas, informa de que el Presidente Rajoy y el Primer Ministro francés Valls han mantenido una conversación telefónica y esta cadena y 13 TV retransmiten en directo el mensaje del Presidente Obama reafirmando su apoyo al pueblo y las autoridades francesas y diciendo que esto no es un ataque a Francia o a los parisinos sino a toda la humanidad.

François Hollande, en directo por la televisión, ordena la movilización de todos los efectivos posibles, ejército incluido, y el cierre de diversas zonas de París, prácticamente todo el centro, para rastrear la presencia de posibles terroristas y proceder a su detención, al mismo tiempo que decreta también el cierre de fronteras e informa que se va a promulgar el estado de urgencia en todo el territorio de Francia. Apela a la unidad y a la necesaria sangre fría, que permitan el éxito de estas medidas excepcionales. Y la policía ordena a la gente que vayan a su casa y no salgan de ella hasta que no se les autorice. El Twitter de la policía está sirviendo de medio de comunicación y transmisión de las medidas. El de varios ciudadanos que están en la sala Bataclan reclama que la policía asalte el local porque los islamistas están asesinando uno a uno a los rehenes. No se sabe todavía si se está controlando o no la situación dentro de este local.

Una frase de Hollande es significativa. Ha dicho: “Sabemos quiénes son y sabemos de dónde vienen”. En El primer burka llamé la atención sobre la creación de la primera base estable de DAESH en Europa, cerca de Sarajevo, información que obtuve a través de la prensa sueca, puesto que una amiga mía de esta nacionalidad la detectó por casualidad haciendo una búsqueda en Internet que no tenía ninguna relación con estas cosas. Otros expertos, ahora mismo, en la televisión, hablan de las células durmientes que, en un momento dado, pueden activarse y, también, de quienes habiendo ya nacido en los países europeos, se organizan con mayor facilidad, puesto que no llaman la atención y salen y entran sin mayor problema en cualquier país. Sean los unos o los otros queda claro que están en una guerra contra el resto del mundo, es decir, contra nosotros, contra nuestro modo de vida, contra nuestros valores.

13 TV muestra ahora el momento en que, en el estadio de fútbol, en medio del partido, se oye una potente explosión, más propia de un coche bomba que de un suicida. Informa que, al menos han sido ejecutadas 20 personas entre los rehenes de la sala de conciertos, lo que podría elevar a 80 el número de asesinatos. Expertos de la policía manifiestan que la forma de haberse organizado los ataques sugiere la participación en los hechos de más de una célula islamista.

Da miedo todo esto. Muestra lo frágiles que somos. Nos identifica como blancos perfectos y fáciles, porque no se trata de una guerra convencional sino de otra cosa. Se vuelven a escuchar explosiones cerca de Bataclan, según la Agencia Reuters. La policía ha conseguido entrar en la sala, abatiendo a los secuestradores. Pienso en cómo debe sentirse la ciudadanía francesa ante esta situación. Y en cómo deben sentirse quienes, siendo musulmanes, son también víctimas de esta crueldad, que pueden sentirse también señalados con el dedo como si ellos tuvieran algún tipo de responsabilidad en ello.

Tengo amigas y amigos musulmanes, con quienes trabajo regularmente, en Bosnia, Turquía y el Líbano; también en otros países europeos, como Polonia o el Reino Unido. Con ellos comparto el respeto al Estado de Derecho, la democracia y los derechos humanos. Y los imagino consternados y fuertemente irritados por todo lo que esto indica y provoca.

La primera vez que experimenté el temor ante este tipo de fanatismo fue en Argelia, en 1989. En uno de mis viajes a los campos de refugiados saharauis de Tïnduf tuvimos que permanecer un día más en Argel hasta obtener plaza en el vuelo que nos llevó a los campamentos. Lo que en otras ocasiones había sido una visita a la Casbah y los bulevares se transformó en un rápido regreso al hotel. El FIS (Frente Islámico de Salvación) estaba en pleno apogeo y, en cuanto el muecín elevó su plegaria desde la mezquita principal, la calle se tiñó, cual alfombra blanca, de hombres arrodillados con la frente tocando el suelo. Un rugido estruendoso emergió de aquella masa orante, que me sobrecogió. Pensé que aquello no podía traer nada bueno. Otras veces, ya fuera en Argelia, en Marruecos o en Túnez había presenciado con toda normalidad tales rezos, pero lo que experimenté en las calles de Argel no era más que el preludio de lo que después ha ido creciendo, primero por el Magreb, luego por todo Oriente Medio y el cuerno de África y, hoy en día, también en África Central, Asia, América y, finalmente, Europa.

Bélgica acaba de decretar también el estado de excepción y el cierre de fronteras, informan las televisiones. Y se suceden las reuniones de urgencia en los ministerios del interior de prácticamente toda Europa y Estados Unidos para estudiar qué tipo de medidas de prevención se establecen, porque DAESH acaba de anunciar en las redes sociales que los próximos objetivos serán Estados Unidos, Reino Unido, Italia y España, país donde, en los últimos días, se han realizado numerosas detenciones de presuntos miembros de estas organizaciones criminales.

Nuevo recuento de víctimas. Sólo en la sala Bataclan hay casi 100 asesinados, que se añaden a los 60 que, como mínimo, han muerto en las calles. El Mundo informa de algo que corta la respiración: Al ser desalojado el Stade de France, las personas salían cantando La Marsellesa…

L’Ametlla del Vallès, final del día 13 y primeras horas del día 14 de noviembre de 2015

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